Génesis Innecesario para quien crea sin preguntar.

Miraba por la ventana como la lluvia repetía su nombre al caer afuera, en la gran masa multicolor. Se podía distinguir bien, todo difuso y reverberante en sensaciones. Formas de personas corrían bajo la lluvia que tajaba el aire en paisajes finitos. Las formas cantaban con la piel, porque cada vez caía una gota sobre ellas se abría una nueva boca. La canción era infinita y carecia de lógica colectiva.
Todos tenían los ojos cerrados. Ahí entiendo que yo también. Los abro y comprendo que solo estoy imaginando en el oscuro patio de juegos de mi cabeza que miro por la ventana. Que en realidad la ventana me mira a mi y su reflejo en mi cabeza me difumina la realidad.
La lluvia cae sobre nosotros (ahora siento como mi piel canta y bosteza) y me doy cuenta que estamos dentro de una iglesia negra y llena de plumas de vitrales que bailan en colores cuneiformes con la canciones de las bocas y la lluvia. Así también veo que la iglesia esta dentro de la quilla de una barco de madera de santa ritas. Un barco que surca un mar de cruces congeladas de agua dentro de una gota de lluvia que corta el aire como una bala moribunda. Que abre puertas dentro de un sueño de un Faraón, que repite que somos una lluvia a espaldas de un carrusel que gira sin sentido fijo. Una lluvia libre de cielo que disfruta caer y resbalar por ventanas con y sin cristal. Una lluvia marginada.
Y mirando como nos observa la ventana se revela una idea: no somos las gotas: somos los chacos que no temen secarse, evaporarse y reencarnarse nuevamente.
El planeta estigmatizado de caras nos necesita para sentir otro dolor, otra sombra otra chance de marearse y soñar con el big brench sin miedo.
Una lluvia oblicua, sin más explicaciones posibles que lo que vean cuando miren como la ventana los observa y el desasosiego prevenga el impacto.

Abel Rojas
(Basado en “Lluvia Oblicua” de Fernando Pessoa)

Lluvia oblicua nace como un espacio para que “escritores aficionados” de alguna forma sean leídos libres de objeciones ortográficas y académicas. Así, tratando de ocultar la falta de amor propio (algo, que personalmente creo. que nunca podrá ser superada), los alentamos a formar parte de Lluvia y que nos envíen sus escritos sin miedo a ser rechazados.
Cada semana abra un moderador nuevo del blog que le dará su estilo publicando archivos de su interés (fotos, letras, canciones, etc.)Y propondrá un tema sobre el cual tendremos que escribir (es la idea principal).
Textos, comentarios y sugerencias serán tomados por completo en cuenta. Enviarlos a lluvia0fuente@gmail.com . Saludos, hasta que los Dioses vengan a gobernar, ella venga por mi y yo vaya por ustedes.

martes, 24 de junio de 2008

(Origami) (versión provisoria)

La frase del principio es una cita a la película “What dreams may come” (Mas allá de los sueños / Vincent Ward - 1998). La frase es dicha al principio y al final de la película , a su vez el poema está enteramente basado en ella.


Cuando era joven
Conocí a una chica a orillas del lago,
Había viento
(lo recuerdo)
Había viento
(y el no me recuerda)
Descalza caminaba ella
Como ecos inertes sobre los anillos del agua goteada,
Arrastraba a sus espaldas
, Con un hilo deshilachado,
Un botecito de papel negro,
Comenzó a llover
(los anillos sonrieron por miles)
El agua se atraganto en su botecito de papel
Y borbotones de tinta borraron a las gotas Desterradas
con su sombra azabache,
Se tiñeron en mármol estriado,
Las flores sedientas,
Las piedras,
La tierra calcinada por la espera,
Ella reía,
Me invito a navegar
Por el marecillo que había nacido de su botecito de papel,
Zarpamos,
Prometimos extrapolarnos en
Cualquier brecha de alguna salida cerrada,
Buscamos, y en el centro la encontramos,
Allí un guardia de miedo fatuo
Nos exigió santo y seña,
Ella quiso saltar a besarlo,
Intente detenerla pero
Caímos al marecillo,
Nos ahogábamos,
Le sonreí,
Las olas de ese tintero espeso
Llamaban al cortejo de deudos recuerdos de la impotencia,
Que cargan al cansancio crucificado,
Le sonreí,
Por última vez,
Mientras sus ojos brillaban enrojecidos entre mortajas confusas,
Un enjambre de culpa,
¿Porque no la habré conocido antes?
Tal vez porque la lluvia no nos había presentado,
O porque yo no era lo suficientemente joven para conocerla,
¿No será, porque esa orilla, esas piedras,
Esperaban que nuestras huellas vinieran a remolcar la noche ajada
Y traer su noche acuarela y que el viento no nos recuerde?
Nos ahogábamos,
Nos,
No,
Nos,
habíamos caído al reflejo,
navegábamos en el negativo de ese mar negro,
todo inverso,
aunque encontramos nuestra brecha…
no sé porque,
no sé si hay retorno:
a la lluvia, al lago,
porque aquí en el reflejo
ella ya no está descalza, ya no soy más joven, el mar es blanco,
y no estamos juntos
pero estamos solos,
y cada vez que arrastro mi ballena de papel negro y llueve,
me pregunto porque no nos conocimos
todavía en el día de hoy ,
cuando era joven
conocí a una chica a orillas del lago.

Abril rojo

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