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Escribe, escribe tardes sobre la noche,
Escribe para narciso,
Escribe para su occiso que cada funeral lo viene a visitar
Y los lastres del emblemático dolor
Le hacen colorear con el pulso mico
Lo oculto,
Lavará su sonrisa en el ayer
Ella siempre miente con volver a ver,
No lo entiendan,
El no nació para eso,
para eso morirá,
no se saquen los ojos por huellas u explicaciones,
no son más que canciones huecas,
su verdad infecta,
no cura,
¿Por qué temen a su patética justicia?
Teman a su lengua sin saliva
Rebosante de la sabia del Yggdrassil amnésico y psicótico,
Por años no lo verán,
Porque sus tintas al escribir
Lo borran de aquí
Y lo transcriben a otra dimensión,
Porque cada letra es una puñalada calva y limpia
Aquí,
Allá,
Nada de seres alados,
solo hombres buenos,
Demasiado cuerdos como para dormir
Aquí,
Colores, pobres errores,
No fueron cometidos a tiempo
Y los mataron sin saber si eran ciertos,
Por eso escribe,
Escribe, arrugado hasta agotar los minutos de las rimas blancas,
Extasiando renglones con crucifijos Portando hombres,
No concuerda con la mansalva de bendiciones.
No le teman ya,
No lo amen,
Simplemente mírenlo ahí,
El espantapájaros
En la plantación del bien y el mal,
La escalera a donde nadie quiere llegar,
Sabe someter a sus bestias
Más preocúpense por su amor
Redobla en habilidad enfermiza más de lo que apesta,
No es un reprimido social, ni el anti Cristo de la publicidad,
Solo un niño sin un rincón donde llorar,
Un pájaro que le reza a sus alas para intentar,
Aguilucho encorvado y perfumado por los tres ojos
Y escribe con sus plumas,
Y escribe con sus patas,
Y escribe con su pico,
Día y noche:
“no se volar…no se volar”
Joaquín V de Santa Ana
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